12 de setembre de 2017

LOS EXPERTOS DE MACRON PONEN REPAROS AL CETA



DIEZ  RECOMENDACIONES PARA LA PROTECCIÓN DE INVERSIONES DE LA COMISIÓN DE EXPERTOS DE FRANCIA




En Francia continúa el debate sobre el CETA (acuerdo económico y comercial global entre Canadá y la UE), después de que el pasado mes de julio el Consejo Constitucional francés considerara que dicho tratado es compatible con la Constitución francesa.  Ahora con el informe de la “comisión de expertos” en el CETA que confirma los riesgos que supondría la aplicación de este tratado para el medioambiente, la agricultura, la alimentación, la salud y el clima.


En España el CETA ha sido ratificado por el Congreso de los diputados el pasado 29 de junio a instancia del Gobierno, el cual negó la necesidad de análisis de su constitucionalidad, así como la evaluación de impacto de su aplicación en la economía nacional y en la sociedad, y espera a ser debatido en el Senado tras el control previo de constitucionalidad solicitado por Unidos Podemos.


El informe que encargó Emmanuel Macron, actual presidente francés, en cumplimiento de una promesa electoral deja claro que el tratado entraña “incertidumbre y riesgos” e incluye algunas críticas como:

  • La falta de utilidad de los tribunales de arbitraje (ICS) en las relaciones de la UE con Canadá.
  • En materia de armonización normativa, la cooperación reguladora y los tribunales de arbitraje (ICS) podrían ser un obstáculo si los Estados desean fortalecer las normas ambientales y sanitarias, e incluso podrían debilitar las normas actuales.
  • Concluye que "los capítulos del acuerdo sobre el medio ambiente tienen el mérito de existir, pero no contienen ningún compromiso vinculante".
  • "El gran ausente de este acuerdo es el clima" y que las políticas climáticas pueden ser desafiadas a través del Sistema de protección de inversiones (sistema de arbitraje). 
  • "Un aumento global de las importaciones europeas de carne de cerdo y carne de vacuno canadienses podrían afectar negativamente a un sector ganadero ya debilitado".
  • La falta de garantías para el bienestar animal, sus alimentos y los antibióticos suministrados, el etiquetado de los productos que contengan OMG, así como el tipo y niveles de plaguicidas autorizados. Por lo que requiere “vigilancia especial”. Recuerdan que "Canadá todavía permite 46 sustancias activas prohibidas durante mucho tiempo en otros países" y que "los niveles máximos de residuos de plaguicidas autorizados en los productos alimenticios son mucho menos exigentes en Canadá".


Y sin perjuicio de que dicho tratado sea o no ratificado, más allá de lo que pueda decidirse a nivel político nacional y europeo sobre estas cuestiones, y en particular en el ámbito de la agricultura, la “comisión de expertos” francesa sobre el CETA recomienda:




1)  Garantizar una transparencia constante, especialmente frente a la sociedad civil, y el equilibrio de los órganos de cooperación reglamentaria.

El funcionamiento del Foro de Cooperación Reglamentaria debe ser totalmente transparente, lo que supone, entre otras cosas, la publicación ex-ante obligatoria de la agenda, los informes de actividades y conclusiones, así como los dictámenes y posiciones de las distintas autoridades sobre los proyectos de reglamentos con plazos suficientemente cortos para permitir reacciones operativas.  También es importante garantizar una representación equilibrada de los distintos agentes de la sociedad civil (empresas, autoridades locales, ONG) en todos los órganos previstos en el acuerdo.

2)  Crear un comité de seguimiento.

La Comisión recomienda la creación de un comité nacional encargado de supervisar la aplicación del CETA, al que se le podría pedir que evaluara el impacto sanitario y medioambiental de los futuros acuerdos de libre comercio, y que supervisaría cuestiones delicadas como las nuevas técnicas de obtención de variedades modificadas genéticamente, así como la evolución de los reglamentos sobre productos fitosanitarios (por ejemplo, la clasificación de los disruptores endocrinos). Este comité podría estar compuesto por expertos científicos que garantizarían un enfoque multidisciplinar.

3)  Completar el instrumento de ratificación

Si se decide ratificar el tratado, la Comisión recomienda que Francia complete la presentación del instrumento de ratificación adoptando una declaración interpretativa en la que se especifique el significado que se propone dar a las disposiciones o mecanismos cuyo alcance, en los ámbitos de la salud y del medio ambiente, no está suficientemente claro en el acuerdo.

4)    Introducir un etiquetado en el que se informe sobre los métodos de producción de los productos de origen animal.

Más allá del sistema despectivo "Nacidos, criados, sacrificados", es necesario establecer un sistema de información para los consumidores sobre los métodos de producción (uso de antibióticos y promotores del crecimiento, bienestar animal, medio ambiente, carácter transgénico). Esto evitaría que las normas adoptadas puedan ser impugnadas en nombre del principio de no discriminación.

5)    Fortalecer los controles y procedimientos de certificación animal y vegetal de animales y plantas.

En el caso de los animales, la Comisión aboga por reforzar los controles y análisis (investigación sobre hormonas y ractopamina) de la carne canadiense a su llegada a los puestos de inspección fronterizos europeos. La Comisión recomienda que se lleve a cabo lo antes posible una inspección de la OAV (Oficina Alimentaria y Veterinaria) en el Canadá para garantizar la eficacia de los programas de certificación "sin hormonas" y "sin ractopamina", y obtener garantías sobre los recursos movilizados para responder al aumento sustancial de los flujos en cuestión. En materia vegetal, se requiere una revisión de la OAV para verificar el cumplimiento de las exenciones concedidas a Canadá para la importación en la UE de varias especies de madera.

6)    Insistir en futuras negociaciones sobre la necesidad de reciprocidad.

La comisión parlamentaria considera que la Comisión Europea debe adoptar un enfoque más equilibrado en las negociaciones sobre la política agrícola en el ámbito de los acuerdos de libre comercio. En efecto, actualmente se están abordando las solicitudes de apertura del mercado por parte de terceros países y las barreras sanitarias que deben levantarse en los terceros países a través de dos canales separados. Una mejor coordinación europea permitiría tener más en cuenta, en el marco de la reciprocidad, las barreras sanitarias introducidas por terceros países antes de permitir la entrada en el mercado europeo de los productos agrícolas y agroalimentarios procedentes de estos países.

Sobre la base de las conclusiones del Consejo Europeo de 21 de octubre de 2016, en las que se afirma que "los intereses comerciales de la UE incluyen garantizar la plena defensa y promoción de las normas sociales y medioambientales, así como  la protección de los consumidores", deben introducirse medidas similares en la normativa europea para evitar las distorsiones causadas por los acuerdos de libre comercio.

7)    Introducir un "veto" climático sobre la protección de las inversiones.

Para los recursos que pueda interponer un inversionista extranjero contra una medida de lucha contra el cambio climático, la Comisión recomienda que se introduzca un mecanismo en el tratado CETA para que las Partes Contratantes puedan determinar, en lugar del tribunal arbitral (ICS), si tal medida es conforme al tratado. Si las Partes Contratantes adoptan una decisión compatible, la apelación del inversor será desestimada. En la práctica, ese mecanismo de "veto" permitirá a las Partes Contratantes garantizar que sus políticas climáticas no se vean obstaculizadas por los procedimientos del capítulo sobre protección de inversiones.

8)    Compensar los impactos climáticos negativos directos del CETA mediante la implementación de dispositivos adicionales en el CETA o mediante un acuerdo bilateral específico entre la UE y Canadá.

En caso de que no se considere posible reabrir un debate sobre el texto del acuerdo, el  Comité recomienda que se negocie y concluya un acuerdo sobre el clima entre la UE y Canadá paralelamente a la finalización del CETA. Un acuerdo climático entre la UE y Canadá previendo especialmente la neutralidad de los gases de efecto invernadero, la interconexión del mercado del carbono y la tributación específica del transporte marítimo. Es conveniente que Canadá y la Unión Europea promuevan juntos un precio global del carbono a través de acciones conjuntas, tal como se han comprometido ambas partes.

9)    Impulsar la restricción de la extracción de hidrocarburos procedentes de arenas bituminosas.

A nivel bilateral, la Comisión recomienda reforzar prioritariamente en la agenda del Foro de Cooperación Reguladora la cuestión del petróleo no convencional, incluido el estudio de modalidades para prohibir o restringir su uso en los Estados miembros que lo deseen, así como la regulación de la inversión en la exploración y explotación de los recursos fósiles. A nivel unilateral, la Unión Europea debería disponer una revisión de la Directiva sobre la calidad de los combustibles, teniendo en cuenta plenamente la diferenciación de los productos según la evolución de los gases de efecto invernadero emitidos.

10)  Directrices para futuros acuerdos.

Si se espera que los futuros acuerdos comerciales bilaterales negociados por la Unión Europea sean realmente globales, es esencial que se tengan en cuenta, además de los aspectos comerciales tradicionales y los nuevos aspectos en los que CETA representa un paso adelante, aspectos medioambientales en general y aspectos climáticos en particular en los que CETA es decepcionante o está francamente ausente. Esto puede hacerse ya sea en el propio acuerdo comercial o en acuerdos bilaterales específicos firmados simultáneamente.

Además, los acuerdos de nueva generación deben integrar las expectativas sociales en el medio ambiente, la salud y el bienestar de los animales. El papel central de la agricultura en la gestión del medio ambiente y la producción de biomasa lo sitúa en el centro de estas expectativas: es esencial que los futuros acuerdos tengan en cuenta los objetivos de un desarrollo agrícola sostenible.

Por último, aunque un cierto grado de confidencialidad en las negociaciones puede ser legítimo por cuestiones puramente comerciales, es necesaria una total transparencia frente a la sociedad civil en cuestiones medioambientales y sanitarias.




NOTA:

->  Esta previsto que el Gobierno francés se pronuncie el 13 de septiembre de 2017.  La campaña francesa reacciona exigiendo a Macrón que no autorice la implementación provisional del CETA previsto para el 21 de septiembre: https://www.collectifstoptafta.org/actu/article/emmanuel-macron-doit-stopper-la-mise-en-oeuvre-du-ceta


Fuente: Remise du rapport de la commission d’évaluation de l’impact du CETA:  http://www.gouvernement.fr/partage/9467-remise-du-rapport-de-la-commission-d-evaluation-de-l-impact-du-ceta